viernes 5 de septiembre de 2008

Cerramos a la 13.30

Mañana de papeleos. Bueno, digo mañana por decir algo, porque me he despertado casi a las 12, aturdida y un poco cansada. He decidido pedir un par de becas, de esas de la Generalitat que tienen fama de dar a dedo. Una, que no se cansa de que le digan que no. En fin que, entre otras muchas cosas, tienes que entregar un documento que acredite que estas empadronado en Valencia. Asi que me he vestido, he tomado un café rápidamente y me he bajado al parque, a la oficina del Ayuntamiento de Valencia que hay junto al gimnasio y las pistas. El edificio me encanta, un viejo chalet, con suelo de azulejos de barro, pintados en verdes y azules saturados.(leer más)

miércoles 23 de julio de 2008

Nos vemos en la plaza a las 10


Es domingo y finalmente decidimos quedarnos en Beni. Pasamos de ir hasta Benicàssim para disfrutar de un concierto de alguien que dejo de tocar hace más de una década. La última vez que lo hicimos (con otro grupo, en otra ciudad) salimos deprimidos. El tiempo pasa para todos y sobre el escenario se adivinaban las viejas rencillas, esas que les animo a tocar por separado. Además, hacen cine en la plaza y el domingo pasado valió la pena. Proyectaron Elling, una peli noruega sobre la locura. Podría hilar más fino, pero vale la pena que la veáis, además, mis críticas están a años luz de las de Gasset. Hay que tener un arte especial del que yo carezco.
Llegamos tarde, un minuto. Pasaban Poniente. Una cinta ambientada en Almería que intenta (en mi opinión desafortunadamente) retratar los problemas de los inmigrantes que trabajan en los invernaderos. Agricultores “malos”, extranjeros “buenos” y una chica de ciudad que intenta cambiar el mundo. Lo mejor, el final, una muestra del odio irracional que brota cuando las personas están desesperadas o, simplemente, cuando son imbéciles y ven en el otro al enemigo, en vez de preguntarse cuál es el origen del problema o quiénes son los verdaderos responsables. Nada nuevo, por otra parte.
Más allá de la película, el ambiente en la plaza, como el domingo pasado, es agradable. Plantamos nuestras sillas en la última fila y a mi derecha descubro a una amiga que hacía tiempo que no veía. Pasan perros. A lo lejos se oye a un grupo de adolescentes que intentan captar nuestra atención con el ruido de sus motos. A mi espalda El Glop que, afortunadamente, ha vuelto a abrir.
Termina Poniente. Me avisan de que van a proyectar un documental sobre el accidente de metro de Valencia. Ese que costó la vida a 43 personas e hirió a 47. “La intención es lo que cuenta”, me comenta un amigo. Al menos sirve como testimonio de las víctimas y como recuerdo de lo que sucedió.
Termina la velada. Discutimos si ver otra peli al llegar a casa. Hace calor y no tenemos sueño. El domingo que viene volveremos. Pasan V de vendetta. Ya la hemos visto pero es buena o, por lo menos, a mi me gustó. (La sesión empieza a las 22 horas).


martes 8 de abril de 2008

Nueva redada en el Glop. Carta al amigo policía

02:00 AM del 8/4/2008, El Glop (Benimaclet)

Amigo policía:

Tú me reconociste, yo no podía verte los ojos tras tu casco aparatoso. Hasta ese momento el reconocimiento había consistido en un vaciado exhaustivo de bolsillos y en la semidesnudez vestida de tocamientos de sobaco a tobillos. Agradezco que tu aparición fuera instantes después de que un clon tuyo exigiera mi identificación. Aquí los apodos ya no valen, vuestro protagonismo nos reconvierte en personajes terciarios en una serie de nueve dígitos, sin contar guiones. Tras el DNI, preguntas insaciables y cansinas sobre supuestas incriminaciones que culminan con linternazos en los ojos. Y en estas... ¡Flash! Apareciste tú, y detrás de ti, tu mirada. Tú enfrente, yo arrinconado entre una pared y tu uniforme rematado por un cuarto de laurel. Porra a la izquierda, pistola a la derecha y el tintineo de las cadenas dando unidad al conjunto, como un fantasma trasnochado.
Tú me reconociste, yo me quedé en el intento. Apenas cinco años desde el instituto. Entre las aulas perdí tu pista. Yo salí y tú te quedaste, lo tuyo nunca fueron los estudios. Me viene algún fogonazo de tu predilección por los chistes fáciles y el humor simplón. Tu mirada leguiñosa, repleta de guiños y frases hechas han hecho de ti un esperpento de lo que en su día parece que fuiste. Tú me reconociste, yo me perdí en el esfuerzo. Tus paridas ya no me hacen gracia, amigo policía.
Irrumpiste con los tuyos, trajisteis el silencio, retuvisteis a una veintena de personas en una acto de rutina profesional, como dijo tu superior. El de los cinco laureles que coronan galones. Por encima del bien y del mal hicisteis que se atragantaran las cervezas, confesiones nocturnas se echaron a perder. Reventasteis una noche de estar con amigos. Amigo policía, yo no te reconocí. Ni ganas, lo siento. Puede que buscaras una forma de ganarte la vida, pero te deformaste en el camino y ya no sé quién eres. No creo que la vocación te guiara, el oficio de recogedor de colillas no es muy gratificante.
Amigo policía, no supe distinguirte cuando fuiste nuevamente absorbido por la panda del laurel y el escudo rojigualdo. Tú te vas a seguir la rutina y completar protocolos de actuación, yo me quedo. Hace unos meses, en esa misma plaza donde acudisteis en caza porrera, abrieron la cabeza a dos personas a las que probablemente identificasteis en esta última redada nocturna. Tú no los reconocerías. Tampoco la plaza, a fin de cuentas no es más que una simple excusa. El escenario de un crimen al que tardasteis en venir, el espacio donde criminalizar a gente inocente.
Amigo policía, espero que asimiles una sola cosa, simple y machacona: yo no te reconozco. Ahora que cierras la puerta del coche patrulla y te veo marchar, las dudas se disipan en la noche oscura. Eres un sonido que viene de atrás, la linterna que me impide verte con los ojos abiertos. Esos guantes que me tocan sin dejar la más mínima huella en un pasado que borra tu cara.


P.D. Amigo policía, tu ofrecimiento me sonrojó, no necesito que me indultes ningún tipo de sustancia. Mis amigos y yo somos legales. Sólo nos consume vuestra presencia. El mal ambiente que creáis es más difícil de ventilar que los canutos del vecindario.

miércoles 26 de marzo de 2008

No todos los días son fallas

Marzo llega a su fin y con él el gran desparrame de la Fanity's Valencia. Muchos vecinos vuelven y con ellos sus reflexiones buscan hueco donde poder aterrizar. Desde la Asociación de Vecinos Cultural y de Consumidores de Patraix nos ha llegado un mail que reproducimos a continuación. Unas declaraciones de Barberá han hecho de detonante de este análisis de Antonio Plà que, cansado de morderse la lengua, ha hecho brotar una crítica rotunda contra la demagogia de nuestra alcaldesa.
Numerosos barrios, especialmente el nuestro, han visto como en fallas la quema de mobiliario urbano ha sido una constante diaria. Han sido incontables los contenedores y papeleras quemadas, los conatos de incendios en huertos y vehículos... Hogueritas generalizadas que en Euskadi hubieran sido catalalogadas como violencia callejera, Kale Borroka o terrorismo de baja intensidad.

Hace unos meses nuestro barrio ya fue portada en los medios cuando media docena de papeleras y contenedores fueron quemados, propagándose un busca y captura contra okupas, punkis y vecinos en general que pasaban por el lugar inadecuado en el momento más inoportuno.

En ese momento la alcaldesa no sólo causó alarma social, sino que mintió a los medios de comunicación al difundir información falsa sobre jóvenes del barrio al que relacionaba con tramas internacionales. El tiempo ha vuelto a dar la razón a aquellos que denunciamos la actitud de la mujer que lleva la vara de mando en nuestro consistorio y señalamos que la paranoia era injustificada, constituyendo un agravio con las noches futboleras y el desfase fallero. Meses después de esos acontecimientos, la semana fallera ha dejado muchísimos más destrozos en nuestra ciudad. Lejos de hacer autocrítica ante la pasividad y el 'todo está permitido' imperante en la Valencia de cartón piedra, o de buscar responsables dentro de su adorada familia fallera, Rita señaló como máximo responsable de los incendios al presidente del Gobierno. "Ese mal ambiente" que provocaba Zapatero, la tensión y la crispación que llama ella, propiciaron el caos insufrible del amor en tiempos de fallas. Ni jornadas de reflexión, ni leches, ella es nuestro oráculo... La que da un paso al frente, especialmente en concentraciones 'antiterroristas' que causan pavor y espanto a aquellos vecinos que tienen un mínimo de dignidad.


miércoles 19 de marzo de 2008

Elecciones en Benimaclet, la cremà anticipada de la izquierda

Después de procesar los datos de las pasadas elecciones generales, Benimaclick procede a realizar la crónica local de la jornada electoral del 9-M. Gran participación, arrolladora victoria del PP y un anciano muerto en un colegio son los datos más significativos de un día que ponía fin a una campaña en la que Benimaclet no ha sido centro de miradas, ni de especial atención.
Pocos partidos han hecho campaña por el barrio, sólo hay referencias del candidato de ERPV. Por militancia, en el barrio el peso del PSPV es mucho mayor, aunque ese dato no se refleje en las urnas. Este hecho podría estar relacionado con la inauguración de la nueva sede de la agrupación local, desde la que hicieron llegar sus propuestas políticas para el barrio, en forma de pequeño balance.
La máxima tensión política ha estado motivada por la construcción del nuevo centro de salud y las concentraciones vecinales derivadas.
No hay nada nuevo bajo el sol. Benimaclet ha ido confirmando su nueva configuración ideológica y sociológica, por primera vez en las elecciones municipales, autonómicas y generales la derecha se ha convertido, de largo, en primera fuerza política.
La jornada de nuestro barrio tuvo, desgraciadamente, gran repercusión en la prensa del Estado: un hombre de 77 años moría por paro cardiaco a la salida del Ferrer i Guàrdia, poco después de depositar su voto.


martes 18 de marzo de 2008

¡PUM, PUM, PLAF! Las Fallas desde el exilio

¡PUM-PUM-PLAF! Llega la máquina montacarpas, con el séquito del petardeo abriéndole el paso. Por ahí vienen, ya se acercan. Paquito con el chocolate a granel rebosante de grumos; Vicentico, el del blusón negro de la caspa resplandeciente; Amparito, peineta al viento con su sonrisa robótica... Es Fallas, ¡Fallas! Para gloria de España y sus ofrenderos. Se abre la veda y la mitad de los benimacleteros dan un portazo ruidoso que complementa los cortes de manga anteriores, tan multitudinarios como silenciosos para los fanáticos del buñuelo y las medallitas de la Cheperudeta. Las calles bullen, entre aceite requemado y zapatillas rebozadas con meadas y vómitos. En marzo el barrio se despobla de residentes. Figuras de cartón piedra y polietileno sustituyen a la mitad del vecindario benimacletero, exiliado y deportado a lugares recónditos en busca de amparo. Los falleros se adueñan del barrio. De los días, de las noches, de las pesadillas y, para su orgullo de ninot terco, monopolizan el odio visceral de los que diez días antes de la cremà ya están requemados.

En marzo se para todo, nada importa. Hace cinco años, entre tanto cenizo y tanto tizón ni nos enteramos de los bombardeos sobre Bagdad. Corría sangría, los guiris adosados ni nos permitían ver la cara del amigo cercano. En la ciudad del escaparate de la alcaldesa pepona todo se ve desde desde el fondo de un gran ombligo que sepulta los ecos que vienen de lejos. Millones de turistas, millones de euros reducidos a humo negro y pestilente... “Lo que faça falta”... Bombillas y más bombillas, urinarios y verbenas portátiles... “Es bueno para Valencia, la ciudad de moda”... ¿Que los autobuses están de huelga? ¿Que el metro también?... antipatriotas nada más. Hey, ¡que también los bomberos!... Aquí la Fiesta no la para ni Dios. ¡Que arda el Cap i casal! Nuestra amada Rita ya demostró sus dotes musicales en Navidades cantando villancicos en el Cottolengo. Que le cambien la pandereta por el arpa, traigan los laureles... ¡De Valencia al mundo! emperadónanos a nosotros, vecinos desamparados.




Barberá inicándose en el arte del delirio musical en nuestro barrio

lunes 18 de febrero de 2008

"Moscas Cojoneras"

Los concejales deberían bajar más a la arena de los pobres de los barrios y los medios informativos deberían acudir con mayor frecuencia y no sólo cuando hoy morbo.

Las asociaciones de vecinos nos desgañitamos con nuestros problemas, somos unas vocecillas diminutas, intentamos cumplir con nuestros deberes para los vecinos y vecinas, somos "moscas cojoneras" y aquí se acaba la historia.
Los partidos sean de derechas o de izquierdas, con alguna muy rara excepción personal, nos miran como si fuéramos la mosca que sale en la tele, se le da un golpecillo y fuera, los de la derecha porque no quieren saber nada de movimientos ciudadanos (eso no genera beneficio económico), los de la izquierda se creen que una vez en el poder son sólo ellos los que están en posesión de la verdad.
Los medios de comunicación sólo nos necesitan cuando en el barrio ha ocurrido un suceso sangriento, alguna catástrofe, o cualquier acto violento.
Los políticos solo nos temen cuando conseguimos sacar a la calle a un buen número de vecinos para protestar por algún servicio que no tenemos, sólo entonces nos llaman y nos llenan de palabras huecas para apaciguarnos pero sin ofrecernos soluciones.
Una lástima, las asociaciones de vecinos, en general, trabajamos por la mejor convivencia y por conseguir los mejores servicios para todos los vecinos y vecinas, invito a los concejales y a los medios de comunicación a cualquier reunión que todos los jueves desde las 20:30h efectuamos en nuestro local, sito en la Avda. Valladolid, 42-Bjo, en Benimaclet (Valencia), si nos escucharan, si intentaran comprendernos, si nos dieran espacio real, podríamos conjuntamente mejorar en gran medida la convivencia, la seguridad y la tolerancia de los barrios, de no ser así acabarán siendo guetos. Una pena.

Antonio Pérez, Presidente de la Asociación de Vecinos de Benimaclet